Navidades por el mundo: costumbres curiosas (I)

Aunque con la mundialización ya conocemos muchas costumbres de otros países e incluso hemos importado algunas de ellas, hay muchas otras realmente curiosas y sorprendentes. En el blog ya hemos hablado de los dulces navideños checos (trdelník). Ahora, en las próximas entradas, vamos a ver otras tradiciones navideñas de diferentes países del mundo. ¡Feliz Navidad!

JAPÓN: de cena, pollo del KFC

¿Un maki especial navideño? ¿Sushi colocado en forma de árbol de Navidad? ¡Para nada! Cada 24 de diciembre unos 3,6 millones de japoneses se dan un festín de pollo frito. Más precisamente, el de la cadena estadounidense Kentucky Fried Chicken (KFC).

Todo se remonta a la década de 1970, cuando el encargado del primer establecimiento de KFC en Japón pensó una exitosa campaña de marketing. Ideó un combo especial que denominó «Kentucky para Navidad», con el fin de que fuera un buen sustituto del famoso pavo para muchos expatriados. Tuvo tanto éxito que cada año, en Nochebuena, pueden verse largas colas de gente esperando por su cena en los establecimientos de la cadena en Japón.

ISLANDIA: Nochebuena leyendo

En Nochebuena los islandeses se regalan libros y, después, pasan la noche leyendo su nueva novela en cama. Esta tradición se denomina Jólabókaflód (sí, lo sé, impronunciable) que quiere decir algo así como «Aluvión de libros en Navidad».

Según parece, todo comenzó durante la Segunda Guerra Mundial. La guerra, evidentemente, dificultó las importacione a la isla, así que echaron mano de algo que se fabricaba abundantemente a escala local: libros.

No es de extrañar que hoy en día Islandia sea uno de los países donde se publican más libros y que, según la BBC, uno de cada 10 islandeses publique un libro a lo largo de su vida. Según ellos, «todo el mundo tiene un libro en su estómago». Yo este año me voy a pedir La mujer de verde, a ver qué ha salido de las entrañas de Arnaldur Indridason.

NORUEGA: ¡esconde la escoba!

En Noruega, en vez de a Papá Noel o a los Reyes Magos, piensan que la Navidad atrae a malvadas brujas y otros diabólicos seres voladores. Así que, claro, hay que dejarles sin medio de transporte. ¿Pero cómo? Escondiendo las escobas de las casas. No vaya a ser que las cojan y se desplacen tan ricamente por el barrio. Así, pueden dormir tranquilos y, encima, no tienen que barrer.

Para mayor precaución, algunos hombres salen a la puerta de la casa y disparan unos tiros al aire, para espantar a cualquier espíritu maligno que ande cerca.

 

(Continuará…)

M.

Foto: gentileza de www.pixabay.com (usuario: rawpixel).

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