Praga: 5 cafeterías con (¡muchísimo!) encanto

Praga es una ciudad que rezuma encanto por los cuatro costados, así que sus cafeterías no iban a ser menos. Aunque hay un sinnúmero de ellas que resultan interesantes por diferentes motivos, me centraré en las que en mi opinión tienen más encanto. Lugares singulares que nos transportan a otra época. Quién sabe lo que habrán oído sus paredes entre cafés, tés y, posiblemente, alguna que otra copita de Becherovka (el típico licor checo de hierbas).

(Probablemente) el café con más encanto de Praga.

Se encuenttra a dos pasos de la plaza principal de la ciudad, en la Casa de la Madona Negra, un edificio cubista excepcional. ¡Pero no os quedéis en la cafetería que hay en el bajo, recién arreglada y más moderna! (Aunque tiene buena pinta y han imitado el estilo). El Grand Café Orient, el café original de principios del siglo XX, se encuentra en el primer piso.

En cuanto entréis en la escalera, ya os parecerá que habéis cambiado de época: papel pintado en la pared, formas redondeadas, ascensor antiguo… Aprovechad para hacer una foto desde abajo, ¡que el hueco de la escalera merece la pena! Y dentro, completamente en tonos verdes, blancos y negros, disfrutad de la atmósfera y de las vistas por las peculiares ventanas. ¡Las lámparas también soy muy curiosas!

Y si os ha llamado la atención el estilo cubista, en la planta baja hay una exposición y, a la vuelta de la esquina, una tienda de decoración especializada en este estilo.

 

cafe_louvre_altcafe_louvre_alt¿El más conocido de los cafés praguenses?

Más cerca del río, también en una primera planta, se encuentra el famoso Café Louvre. Abrió sus puertas en 1902 y, tal como podemos leer en los manteles de papel, contaba con clientes tan ilustres como Franz Kafka o Albert Einstein.

El ambiente es muy acogedor, en tonos rosados cálidos y lámparas con luz suave. Eso sí, a pesar de su tamaño y de que cuenta con varias salas (incluida un salón de billar), suele estar hasta la bandera. Quizá por la afluencia de gente (o porque se han dormido en los laureles), los asiduos comentan que el servicio ya no es lo que era… pero, aún así, sigue mereciendo la pena acercarse a conocerlo.

Si eres goloso, en la barra verás todo tipo de riquísimos dulces expuestos (incluida la típica tarta checa de miel, Medovník) y en la carta tendrás todo tipo de opciones adicionales, incluido un copioso «Té de las cinco» para dos personas o los platos más típicos de la gastronomía checa.

 

  • FANTOVA KAVÁRNA

fantova_altUna de las cafaterías con más historia.

En medio del edificio Fanta de la estación principal de ferrocarril de Praga, en la parte más antigua e histórica, encontramos un lugar ideal para tomar algo antes de coger el tren. Aunque ahora lleva el nombre de la cadena que la adquirió (Café Coffee Day), la cafetería de estilo modernista lleva ocupando el mismo lugar desde inicios del siglo XX.

No te vayas de allí sin asomarte por el hueco que verás bajo la cúpula: en un lateral verás un monumento en agradecimiento a Nicholas Winton, un filántropo británico que en 1939 ayudó a escapar a 669 niños (la mayoría judíos) de Praga. El monumento es una recreación de la puerta de un tren de aquella época. En el cristal de la ventana se aprecian huellas de manos: desde dentro, las de los niños… desde fuera, las de los padres que no pudieron acompañarles y que, en muchos casos, perecieron en los campos de concentración.

KAVÁRNA LUCERNA

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Junto a la plaza de Wenceslao se encuentra el pasaje Lucerna, donde encontraréis tanto esta cafetería, como una preciosa sala de cine, bonitas tiendas y varios restaurantes (además de una sala de baile donde muchas jóvenes «se ponen de largo»).

Aunque la cafetería está algo desvencijada, es un placer sentarse junto a la ventana que véis en la foto, ante la curiosa estatua de un caballo invertido con San Wenceslao sentado encima. Desde allí, mientras esperas para entrar en el cine, puedes observar el trajín de la gente que viene y va por el pasaje.

En ocasiones organizan eventos especiales y a menudo cuentan con un pianista que le da un toque todavía más especial al lugar.

 

 

TERASA U PRINCE

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Aunque se encuentra en un hotel y es más restaurante que cafetería, si vas entre horas (por ejemplo a la apertura, en torno a las 11 de la mañana) y tienes sitio, no dejes pasar la oportunidad de tomarte un café en este espectacular lugar.

Encaramado entre los tejados de la zona vieja, como podéis apreciar en esta foto, y con las vistas de infarto que aparecen en la portada de esta entrada, posiblemente ofrece las mesas mejor situadas de toda Praga. Si vas en verano o aguantas bien el frío (te dan una mantita para ayudar), la mesa de la esquina te permite disfrutar de unas vistas impresionantes mires por donde mires. Si eres friolero o no están libres las mesas que dan a la plaza mayor, disponen de más espacio en la terraza acristalada de la parte trasera.

Según subes a la terraza, aprovecha para echarle un vistazo al hotel: escalera de madera, muebles excepcionales, cuadros antiguos… una maravilla. Y, sin duda, mejor situado imposible: en una de las entradas de la plaza mayor, frente a la torre del reloj astronómico, entre los tejados del casco antiguo… un broche de oro, ¿no?

 

M.

P.S.: si aún te han quedado ganas de más, puedes probar las emblemáticas Slavia, Savoy o Adria. ¡También tienen mucho encanto!

 

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